miércoles, 19 de diciembre de 2007

Mi secreto más profundo


Creí ser alguien que no era. Creí ser aquel que creéis que soy. Pero, en realidad, os observo desde el cielo. Veo cada movimiento que hacéis, cada paso, cada mirada, cada palabra, cada gesto, cada pensamiento. No hablo, solo miro, escucho y juzgo. Si os juzgo. Os juzgo por vuestros actos y aprendo de ellos.

La Luna ante mis pies es la única que me ve, que me mira de reojo, que me entiende y que me juzga como yo os juzgo a vosotros. Cuando bajo a vuestro mundo y me preguntáis por mi localización anteriormente, para no ser descubierto, para no ser entendido, pienso y simplemente me confieso: “Estaba en mi mundo ”.

Talvez al pasar tanto tiempo entre vosotros los humanos, que herráis y pecáis, pero sobretodo sentís, he aprendido ha entender vuestros sentimientos y talvez, solo talvez, los sentimientos se han apoderado de mi en múltiples ocasiones. Mientras vosotros seguís con vuestras vidas, pensar que siempre hay alguien allí arriba que os vigila y cada vez más entiende vuestros pecados.

Y que las únicas que me conocen realmente, las privilegiadas, son la Luna y la Noche. Esa Noche oscura y lluviosa que me alcanza con sus gotas y me perfora la piel hasta llegar a todo mi cuerpo y desvelar mis secretos más profundos...


[...Espero a que nieve y ni siquiera ha empezado a chispear...]


Oscar Palenque Garcia

lunes, 17 de diciembre de 2007

El final “ feliz ”

Lo que aquella tarde había sido nieve, ahora era simplemente una fina lluvia que te acariciaba. Aquel día hacía más frío de lo normal. Abrí la puerta del portal y de mi boca salió un humo blanco que desaparecía en pocos segundos y volvía a aparecer al poco rato: cuando yo respiraba por la boca ya que la nariz estaba paralizada por el frío. Salí para tirar la basura. Miré a ambos lados de la calle y no había nadie, cruce, andando lentamente por culpa del doloroso frío, y lancé la bolsa al container, mojado y sucio. Al volver a cruzar el frío se apodero de mi cerebro e hizo que me concentrara en aquel humo blanco. Escuche un enorme chirrido y noté que algo me golpeaba por el costado. Estaba volando. Volé unos diez metros, que se me hicieron eternos y felices, nada me preocupaba en ese momento, estaba como ausente. Al llegar al suelo ya estaba inconsciente. Había entrado en un profundo sueño sin final, en el que una mano más blanca que la leche, y muy pálida, acariciaba mi pelo suavemente. Alcé la vista y la vi. Era ella. Pese a llevar dos años sin vida estaba a mi lado, cuidándome, queriéndome. Cuando lo comprendí todo, eché a llorar, y ella me consoló...

Mi ángel, mi principio y final... Juntos para toda la eternidad...


Oscar Palenque Garcia

jueves, 13 de diciembre de 2007

Un poco más de mi

Todo el mundo cercano a mi me dice que podría hacer lo que quisiera si me lo propusiera. Pero, yo me pregunto que es lo que de verdad quiero, que es lo que me recorre y bordea mi mente cada noche, cada pensamiento, cada segundo de reflexión. Y si resulta que llegado el momento de la decisión, no se que quiero hacer? Y si resulta que en ese momento me quedo desnudo ante el papel? Decepción, decepción, decepción. Esa palabra acaricia mi mente constantemente. Decepción hacia quien? Hacia donde?

Toda mi vida he deseado ser algo, ser alguien. Vistas las expectativas, hace un tiempo me decidí a no ser ese alguien. Pero, ahora que todo mejora, que todo parece volver a tener más color, me sigo preguntando si de verdad quiero ser ese alguien. Si de verdad me decidiré en el momento justo. Si sabré que quiero, que deseo. Cada noche cuando me meto en el lecho, pienso si algún día llegara el momento en que mi mente y mi corazón actúen como uno solo y me iluminen y mirándome a los ojos me digan: quieres esto, y no eso, así que quítate esa absurda idea de la cabeza y empieza a luchar por ello. Yo te ayudaré, te daré fuerzas y te animaré cuando más lo necesites.

Espero que ese momento no tarde en llegar. Mientras lo espero, intentaré hacer lo que la sociedad dice que debe hacer alguien como yo. Ahogando mis pensamientos mas íntimos en estas hojas en blanco que narran mi vida, mi historia, mis sentimientos.

Por ultimo te agradezco a ti, mi querido folio, dejar que me confiese y que escupa todo lo que no me atrevo a decir con palabras, con hechos o miradas. Gracias por estar siempre junto a mí y no decepcionarme nunca...


Oscar Palenque Garcia

miércoles, 12 de diciembre de 2007

Viaje a ninguna parte

Ando entre sombras y tinieblas. Pasando desapercibido por la vida...

Los pies pesan. Arrastran la tierra bajo las suelas. Estoy cansado. Bajo el ritmo, pero no paro, nunca paro. No me detengo...

Sigo mi camino pese a los obstáculos, no los salto ni los golpeo, simplemente, los esquivo, los bordeo o hago ver que no existen. Así pasa el tiempo, a veces tan rápido que tropiezo y caigo, y a veces tan despacio que entro en un trance, en el que estoy de pie, con los ojos entreabiertos, pero dormido: mi cuerpo esta presente, pero mi alma omnisciente mira desde arriba todo lo que va pasando.

Un viaje sin pausa ni final...


Oscar Palenque Garcia

martes, 11 de diciembre de 2007

Historia sin titulo

El amanecer salió y el olor a pólvora y ceniza me estremeció. Una fría sensación volvió a recorrerme todo el cuerpo erizando cada uno de mis sentimientos, a la vez que una fría sensación de calor me subió de los pies al corazón, haciéndome recordar aquel sentimiento ya olvidado. Podía aún oír el tintineo de su risa. Su mirada. Todo volvió a mi golpeando mi cuerpo indefenso.

Había pasado un año, pero yo no podía dejar atrás la culpabilidad, el dolor. Siempre acababan alcanzándome como un cubo de agua fría en una mañana de invierno. Ya nada volvería a ser como entonces, y en mi interior aún quedaba algo, nadando en un inmenso y solitario océano. Y yo, seguía siendo el eterno naufrago de sus sueños. Un ruido penetró en mi tímpano como si una bomba puesta en mi corazón estallara. Pero no fue así. Solo eran truenos. Una tormenta acababa de estallar inundando mi islita en aquel océano perdido.

Su nombre era Bea, la dulce, indefensa y tierna Bea. Ella me robó el corazón y desapareció sin dejar rastro. La musa de mis sueños. Llegó a mi sin más, una vergonzosa tarde de otoño. Cierro los ojos y aun puedo verla junto a mi. Su seductora mirada consiguió volverme loco. Vuelvo a abrir los ojos, y todo lo que veo es su dulce rostro arrancándome mi pobre corazón y huyendo para siempre. Pero toda historia tiene un comienzo, y este es el mío.

Cuando miro al horizonte aun la diviso sonriéndome, timidamente, a la vez que el viento maltrataba su pelo, fino y castaño como el otoño, haciendo que se deslizara por sus frágiles dedos sensualmente. Por aquel entonces yo no entendía mucho de chicas y era muy tímido, pero aquella musa me arranco la vergüenza y con su canto de sirena hizo que me acercara a ella.

Mi corazón temblaba desesperadamente frente a ella. Extendió sus reinos impenetrables en esa playa, esa tarde, delante de ese corazón tembloroso. De mi corazón. Avancé hacia ella decidido a traspasar los reinos que nos separaban y restar junto a su lado, junto a las suaves alas que balanceaban su sombra. Me habría bastado con restar callado a su lado, para siempre, observándola, pero su voz rompió todos los silencios. La suya, era la voz más seductora de todas las criaturas.

- Hola. – dijo timidamente. Pasaron varios segundos hasta que reuní el valor suficiente para hablarle a esa mezcla de sirena y ninfa.

- Hola…me llamo Axel. – Me costaba respirar, me ahogaba al hablar, supongo que ella absorbía toda mi alma. Me daba vergüenza que talvez escuchara mi corazón latir, como cuando ponía la música al máximo y la vecina oía el bum-bum de los altavoces. Quería saber su nombre pero no me atrevía a preguntárselo, talvez por miedo a mover la boca y que de ella no salieran palabras…Me decidí a intentarlo, cuando sin más dilación se rompió el silencio y me lo rebelo.

- Bea.- Dijo aun más timidamente que antes.- Mi nombre es Bea.- me repitió, talvez porque estuve varios segundos con la boca entreabierta mirándola.

Me tragué mi vergüenza hasta dejarla en lo más hondo de mi interior y empecé a hablar con ella. Era nueva en la ciudad y no conocía a nadie.

No podría precisar cuanto tiempo paso hasta el siguiente encuentro. De hecho, creo que mi vida dejó de respirar en ese momento, y no volvió a hacerlo hasta que su mirada se encontró con la mía por segunda vez.

El encuentro fue breve. Era tarde, llovía como hacia años que no había llovido, y el bus parecía estar a punto de estallar de lo lleno que iba. Subí en el bus e intenté encontrar un sitio vacío donde dejarme caer.

Entonces la vi.

Estaba derecha en el fondo del bus. Busqué desesperadamente su mirada. Intenté alcanzar ese rostro y llegar a su lado.

Fue imposible. En ese momento creí que todo el mundo me odiaba y se puso en mi contra. Ella huyó. Vi a través de la ventana como su sombra corría bajo la lluvia.

El bus iba vacío.

Ande arrastrándome hasta donde había estado ella y encontré un papel doblado en el que con una letra preciosa ponía “ Axel ”.

Al leer mi nombre en ese papel mi corazón paro y caí al suelo. Me había desmayado. Cuando conseguí volver al mundo real, y desperté del sueño en el que paseábamos juntos por aquella playa desierta donde nos vimos por primera vez, vi aquella especie de nota en mi mano y recordé lo sucedido. Talvez me desmaye por el calor del autobús con la calefacción al máximo, talvez por el bullicio de gente sudando, o lo más creíble para mi corazón, por aquella nota.

Durante días, incluso semanas, cogí aquel autobús a la misma hora y me bajaba en aquella parada en la que había divisado su sombra entre la lluvia, cada día. Con la esperanza de volver a verla y perdernos en un arrebato de pasión.

Pasaron un par o tres semanas hasta que por fin la encontré. Estaba sentada, mirando los coches pasar por la ventana de aquel autobús que olía a azufre y gato muerto, y casualmente, había un asiento libre a su lado. Me apure para ponerme junto a ella antes que otra persona, pero no lo conseguí. Iba con su hermana pequeña. Me puse frente a Bea y la acaricié la suave piel de su rostro como si de algodón se tratara. Ella se sorprendió al verme, pero pronto reacciono y me dedicó la mejor sonrisa que podía, una sonrisa sincera, llena de ternura, amor y pasión, que no me dejó ni pensar. Mi corazón, a modo de cerebro, hizo que mis labios vírgenes se aproximaran a ella, y por fin, el momento que llevaba esperando durante mucho tiempo con angustia, sucedió. La bese. La bese tan lenta y sensualmente que notaba sus labios carnosos entre los míos, deshaciéndose, mientras mi corazón aceleraba cada vez mas y mas hasta que su hermana nos interrumpió. Era su parada. Se puso en pie, cogió su bolso, lo abrió y de él sacó una especie de tarjeta de cartón y me la extendió. Yo ni la miré, le guardé directamente, estaba demasiado obsesionado con sus labios, del más dulce de los caramelos, y sus ojos brillantes de amor. Cogió a su hermana del brazo y bajaron del autobús.



...Anónimos...

lunes, 10 de diciembre de 2007

Indefenso ataque

Dolor, rabia, furia y más dolor. Todo me invade. Ahogan mis pensamientos. El dolor en mi cuerpo, la rabia en mi alma, y la furia en mis manos, que golpean y lanzan todo lo que encuentran por su camino. No paran hasta que una fina manta liquida las rodea, es sangre. La sangre acompaña la furia de mis nudillos apunto de explotar. Ahora ya no pienso...simplemente actúo, no razono...no existen las consecuencias. Al fin, despierto de ese trance, y viendo lo sucedido, caigo desplomado al suelo, llorando como un niño...


Oscar Palenque Garcia

viernes, 7 de diciembre de 2007

Recopilación

El libro

Y como cada noche me ahogo en mi mundo, talvez no tan real donde los sentimientos brotan de las hojas que pasan sin fin...Es mi mundo, nuestro mundo, mi fiel amigo...el libro...

Reflexión

Y hoy, cansado, pensando es todo lo que sucede, ante las teclas sin nombre pero con letra, me acuerdo de todo, lo pasado, lo vivido y lo que esta por llegar...Pienso, siento y respiro, ahora que puedo... nunca sabré que habría pasado si talvez.. o si quizá.. pero es mejor así, sin meterme en esos nudos cerebrales que ahogan y destrozan por dentro... Y finalmente despierto, asustado y queriendo volver al pasado...

Solo...

Suena un pitido fatídico en mi cabeza,pasa el viento, el tiempo, sin retroceso...Miro al frente y solo veo pasado, la verdad, es algo pesado...Intento imaginar aquel ultimo momento,pero ya no tengo tiempo...es imposible, no se detiene, y en mi alma,vuelve a sonar aquel pitido penetrante que revienta por mi tímpanoy me destroza hasta los ojos, vidriosos, por su ausencia...


Oscar Palenque Garcia

jueves, 6 de diciembre de 2007

Felicidad

Escaso sentimiento, en aquellos que ni sienten ni padecen, ya destrozados por la amargura, y el desamor.

Flotante sensación de bienestar que, inunda todos tus pensamientos, haciendo que flotes sobre una nube del más suave algodón que acaricia tu piel y besa tu corazón.

Palpitante expresión momentánea duradera en aquellos privilegiados que no malgastan el paso del tiempo y seducen cada momento aprovechable sin más fin que la Felicidad.

Indescribible pero cierto…

...BONHEUR...


Oscar Palenque Garcia