Dolor, rabia, furia y más dolor. Todo me invade. Ahogan mis pensamientos. El dolor en mi cuerpo, la rabia en mi alma, y la furia en mis manos, que golpean y lanzan todo lo que encuentran por su camino. No paran hasta que una fina manta liquida las rodea, es sangre. La sangre acompaña la furia de mis nudillos apunto de explotar. Ahora ya no pienso...simplemente actúo, no razono...no existen las consecuencias. Al fin, despierto de ese trance, y viendo lo sucedido, caigo desplomado al suelo, llorando como un niño...
Oscar Palenque Garcia
lunes, 10 de diciembre de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario