
Creí ser alguien que no era. Creí ser aquel que creéis que soy. Pero, en realidad, os observo desde el cielo. Veo cada movimiento que hacéis, cada paso, cada mirada, cada palabra, cada gesto, cada pensamiento. No hablo, solo miro, escucho y juzgo. Si os juzgo. Os juzgo por vuestros actos y aprendo de ellos.
La Luna ante mis pies es la única que me ve, que me mira de reojo, que me entiende y que me juzga como yo os juzgo a vosotros. Cuando bajo a vuestro mundo y me preguntáis por mi localización anteriormente, para no ser descubierto, para no ser entendido, pienso y simplemente me confieso: “Estaba en mi mundo ”.
Talvez al pasar tanto tiempo entre vosotros los humanos, que herráis y pecáis, pero sobretodo sentís, he aprendido ha entender vuestros sentimientos y talvez, solo talvez, los sentimientos se han apoderado de mi en múltiples ocasiones. Mientras vosotros seguís con vuestras vidas, pensar que siempre hay alguien allí arriba que os vigila y cada vez más entiende vuestros pecados.
Y que las únicas que me conocen realmente, las privilegiadas, son la Luna y la Noche. Esa Noche oscura y lluviosa que me alcanza con sus gotas y me perfora la piel hasta llegar a todo mi cuerpo y desvelar mis secretos más profundos...
[...Espero a que nieve y ni siquiera ha empezado a chispear...]
Oscar Palenque Garcia
La Luna ante mis pies es la única que me ve, que me mira de reojo, que me entiende y que me juzga como yo os juzgo a vosotros. Cuando bajo a vuestro mundo y me preguntáis por mi localización anteriormente, para no ser descubierto, para no ser entendido, pienso y simplemente me confieso: “Estaba en mi mundo ”.
Talvez al pasar tanto tiempo entre vosotros los humanos, que herráis y pecáis, pero sobretodo sentís, he aprendido ha entender vuestros sentimientos y talvez, solo talvez, los sentimientos se han apoderado de mi en múltiples ocasiones. Mientras vosotros seguís con vuestras vidas, pensar que siempre hay alguien allí arriba que os vigila y cada vez más entiende vuestros pecados.
Y que las únicas que me conocen realmente, las privilegiadas, son la Luna y la Noche. Esa Noche oscura y lluviosa que me alcanza con sus gotas y me perfora la piel hasta llegar a todo mi cuerpo y desvelar mis secretos más profundos...
[...Espero a que nieve y ni siquiera ha empezado a chispear...]
Oscar Palenque Garcia

3 comentarios:
oooscaar:)
qboniito todo lo q escribees..
enserio!
uenu uapisimoo un dia..y vacaciones ya! qebien,qebienn!
unbsiito feo;)
muuuak.
Ya decía yo que eras como de otro planeta ;) jaja
muchas gracias por tu comentario. sólo dejaré de escribir cuando no tenga nada que decir, y de momento tengo un gran surtido de motivos para hacerlo. una es gente como tu, me identifico contigo hace 5 años. yo leía los poemas de mi hermano y me parecía entrar en un mundo de dimensiones hasta el momento desconocidas. y como bien relatas en este ultima entrada, quise (o creí) ser él. dejarme seducir por las palabras en vez de por mujeres (pero si lees LA DAMA NUMERO TRECE, comprenderas que ambas son peligrosas) empezó a ser una forma de vida, hasta ahora.
Así que debes ser tú quien no deje de escribir, pq el resto de humanos necesitamos una dosis de tu escritura excelsa.
Un abrazo y gracias.
Publicar un comentario