viernes, 4 de enero de 2008

Otra sensación ideal

Bum... Bum... Bum... Resuena en mi cabeza como campanadas del viento. El aire, espeso, semeja cuchillos que rasgan mi rostro y lo vuelven blanco como el vaho, inexpresivo. Mis labios, arrugados cual anciano. Mis orejas, rojas como la sangra latiente por mi interior. Mis ojos, mi mirada, mi única expresión. En ellos aún se rebela una luz, la luz de la esperanza. Ella ilumina el único camino inexpugnable, el único que me hace seguir adelante. Ya no tengo rostro. El frió se lo ha llevado con él, y ha secuestrado mi sentido más preciado junto a ti, el tacto.

Ya no siento ni padezco. Camino entre las sombras de la noche, escondido de la mirada de la Luna. No quiero que ella sepa que por mis mejillas la lluvia y las lágrimas se funden como el metal. Se hacen una sola.

El rompeolas, mi más preciado ídolo. Siempre duro y consistente ante las oleadas furiosas por su poderío. Me sumerjo en un sueño en el que solo yo rompo las olas, no hay normas, simplemente todos deseamos lo mismo. Caminamos por la calle como espectros de la noche. La soledad. Mi fiel amiga, solo me abandona cuando la sociedad lo dictamina. Celos por ti, hace que desaparezcas de mi vida sin dejar el más mínimo rastro visible. Pero yo aún te noto, siento tu piel, tu presencia, tu último aliento gozoso.

Ahora, en mi mundo, el real en mí, omnisciente a todo, te veo sentada en la ventana del recuerdo, ante la Luna, desvelando tu alma. Ante aquella Luna traicionera para todos, excepto para mi.


[En el mundo hay muchas lunas, encuentra la tuya y encontraras el posible camino a la felicidad. Solo el camino...]

Oscar Palenque Garcia

No hay comentarios: