La mentalidad humana, tan simple y tan compleja. Compuesta de estupideces que forman maravillas.
Sobre el puente de la locura y bajo la lluvia que quema mi pelo, vuelve el recuerdo de tu sudor frotando contra mi cuerpo. Quiero sentirlo! Más! Necesito más de ese aceite! Me desnudo. Rompo mi camiseta. Mi torso ardiendo, mi pecho volando! Salto! Grito! Y muero… He traspasado la barrera y caído bajo el puente. Soledad. Tu olor. Bajo la capa de aceite me derrito por dentro hasta que solo tu piel vuelve a matarme…
El rincón del poeta
Leemos y escribimos poesia porque pertenecemos a la raza humana y la raza humana esta llena de pasion. La poesia, la belleza, el romanticismo, el amor, son las cosas que nos mantienen vivos.
Descubri el congo, negra inmensidad, cruzo un largo rio que se va hacia el mar.
Fui a los bosques porque quería vivir a conciencia, quería vivir a fondo y extraer todo el meollo a la vida, dejar de lado todo lo que no fuera la vida, para no descubir, en el momento de la muerte, que no había vivido.
Solo al soñar tenemos libertad, siempre fue así, y siempre así será.
El club de los poetas muertos
Inspiración es igual a soledad corporal, no mental.
Oscar Palenque Garcia
Escribe...
Escribe para sentir, Escribe para pensar, Escribe para reflexionar, Escribe para explicar, Escribe para desahogarte, Escribe para escribir, Pero escribe.
Cuando escribimos liberamos nuestra alma y la mandamos a la pluma directamente. Escribimos aquello que no nos atrevemos a decir. Escribimos aquello que no sabemos expresar de otro modo. Escribimos porque nos sentimos relajados, libres. Escribimos porque no hay normas tras las palabras, no hay leyes sobre la expressión. Escribimos porque al leerlo un sinfín de sensaciones nos atacan. Escribimos porque escribimos, pero escribimos. Y tú, porque escribes?
Oscar Palenque Garcia
El sol
Estoy en el terrado. Cansado por la no tan larga pero pesada escalinata. De repente alguien me llama. Es el sol. Lo miro y él me mira de tal manera que parece que me desnude el alma. Me quedo contemplándolo, admirado por su forma perfecta, ese circulo reversible, dorado como el mismo oro pero más valioso, más brillante. Los destellos hacen que mis ojos, talvez engañados, vean unos dulces y finos hilos rosados que lo rodean, lo abrazan y lo acarician. Bajo la vista hacia el suelo para que mis ojos, lagrimosos por sus potentes destellos, descansen brevemente. Vuelvo a mirarlo y un escalofrío me recorre todo el cuerpo. Ahora los hilos rosados se pelean con unos dorados y a la vez anaranjados. Los dos quieren besarlo, los dos quieren sentirlo en su interior. Hacen un pacto y veo como se funden en uno solo, absorbidos por ese hermoso sol que no para de susurrarme lentamente que no lo deje, que no me vaya, que no deje que el tiempo haga que se quede solo. Pero yo no puedo. Bajo las escaleras a trasluz, con sigilo y precaución para no caerme, cuando sin más dilación, aparece una luz ante mis ojos, reflectándose en las paredes blancas. Es él. Me sigue, me ayuda, no quiere que nada me suceda. Me despido de él antes de entrar a casa, dedicándole una sonrisa. Él asiente y se desvanece lentamente ante mis ojos, ahora aun más llorosos por su muerte...
Indiferencia
Indiferencia, no sentir, no saber. Indiferencia, no pensar, no opinar. Indiferencia, no expresar, no entender. Indiferencia... Sentimiento que hace que no sientas, Que no pienses ni opines. Sentimiento que hace que aceptes lo que, talvez, En realidad no toleras. Sentimiento conformista. No exigente, no ahogado, simplemente, Encoge los hombros...
Oscar Palenque Garcia
Decepción
Habitual sentimiento profundamente doloroso, duro, e irreversible en la mayoría de los casos. Empieza con un pequeño temblor en los pies, va tomando forma por las piernas y asciende hasta que te mata el alma y el cerebro. Luego viene un ataque de remordimiento acabado en una palpitación que te deja blanco como el suave algodón. Entonces algo empieza a brotar en tu estomago, haciendo que te sientas aún peor y que te entren unas profundas arcadas que nunca pasan de tu garganta, pero que están allí...Finalmente te das cuenta de que no es para tanto, o de que si, pero lo admites, te tragas las arcadas, y el color vuelve a tu rostro con una velocidad no muy acelerada, pero llega...
Oscar Palenque Garcia
Lágrimas derramadas
La rosa, teñida de azul por las penas que recorren su interior, llorando entre gotas de fina, pero dolorosa lluvia, se ahoga en ese mar diminuto. Sus espinas ya no existen, su rabia se ha extinguido, ya no mata, no hace sufrir, ahora sufre, y se lamenta por lo sucedido, ya que, nunca más, podrá volver a llorar como el cielo en celo. Ha muerto...
...Nieve...
Cae la nieve, acariciando las suaves hojas de los árboles, ya muertos por la pena que recorre las calles de una Barcelona sombría y, cultivada en sus más escondidos rincones...